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Prólogo

En los prólogos e introducciones de las anteriores ediciones de la Guía Terapéutica (GT) se han expuesto con claridad los conceptos esenciales y el método en el que se basa su elaboración. Se han definido: su objetivo, los principios de la prescripción razonada, el método utilizado para la selección de medicamentos y la necesidad de interpretar clínica y críticamente las pruebas científicas sobre la eficacia y la seguridad de los medicamentos. Se ha descrito, en definitiva, el proceso que comparte el comité editorial para hacer de la GT un instrumento útil para la terapéutica, para promover una manera de pensar y de tomar decisiones que puede aplicarse también a campos como la formación médica continuada y la investigación en la Atención Primaria de Salud.

La GT se ha consolidado como un buen punto de partida, tanto para la práctica de la terapéutica (es diferente prescribir que hacer recetas) como para abordar el reto que representa, por un lado, situar los nuevos fármacos que se comercializan y, por otro, tomar decisiones en un marco de incertidumbres científicas que rodean la terapéutica de diferentes patologías por diferentes motivos.

A lo largo de estos años hemos podido comprobar que el concepto de prescripción razonada de medicamentos, además de ordenar las ideas y ayudar a tomar decisiones, nos ha permitido tener unos criterios con los que defender las diferentes alternativas propuestas, más allá de lo que permite el análisis de las pruebas científicas sobre la eficacia de los fármacos. También nos ha servido para facilitar la comunicación entre los autores y para garantizar la transparencia de las recomendaciones seleccionadas frente a las controversias que suelen generar.

Pero el método ha contado con un aliado de excepción, los médicos que realizan asistencia a diario. En el proceso de la prescripción razonada, tan importante es el primer proceso de selección de medicamentos para un determinado problema de salud como el segundo proceso, la adecuación de esa selección a las características y las necesidades propias del paciente que tenemos ante nosotros. En este sentido es fundamental contar con un liderazgo clínico en la elaboración de la GT.

Consideramos que la prescripción de medicamentos es un acto de toma de decisión en el que cada médico ejerce su responsabilidad profesional y ética. Esta responsabilidad es compartida con el paciente y acaba formalizándose en un compromiso. Desde esta perspectiva, la GT está concebida para ayudar al médico a desarrollar su responsabilidad y no pretende, en absoluto, suplantarla.

Su utilidad es más evidente teniendo en cuenta que las agencias reguladoras, como la EMEA o la FDA, se limitan a exigir unas mínimas condiciones de calidad, eficacia y seguridad a los medicamentos que permiten comercializar. Siguen aceptando que los nuevos medicamentos sean simplemente mejores que el placebo o no inferiores a los que ya existen en el mercado, con lo que permiten que puedan no tener ningún valor terapéutico añadido. Por otro lado, tampoco exigen que se hagan públicos los resultados de todos los ensayos clínicos realizados, con lo que favorecen el sesgo de publicación, se esconden los resultados negativos y se incrementa la confusión sobre el valor terapéutico real de las novedades.

Aunque existiesen los mecanismos para asegurar que en el mercado de medicamentos solamente se incorporan aquellos que aportan un valor terapéutico añadido, el reto tanto para médicos como para pacientes consiste en que los medicamentos se utilicen adecuadamente y proporcionen unos resultados clínicamente satisfactorios, teniendo en cuenta no solamente su eficacia sino también su seguridad. El Sistema Nacional de Salud tiene la responsabilidad de compartir esta exigencia básica con la de reclamar su eficiencia y cuidar las circunstancias en las que se realiza la asistencia y la prescripción de medicamentos.

La informatización cada vez más generalizada de las historias clínicas, tanto en Atención Primaria como en hospitales, está permitiendo el desarrollo de instrumentos electrónicos de ayuda a la prescripción incorporados a la estación clínica de trabajo. Consideramos que la GT es perfectamente adaptable a estos instrumentos. Ésta puede ser una fuente de conocimiento que les proporcione contenido sobre recomendaciones de tratamiento: selecciona las diferentes opciones de manera rigurosa, considera las circunstancias clínicas más relevantes que pudieran presentarse y está estructurada de manera práctica para el clínico. Ahora bien, traicionaría su objetivo de ayuda al médico en el ejercicio responsable de su toma de ediciones si fuese utilizada exclusivamente como un simple inductor de la prescripción de ciertos fármacos.

Como fuente de conocimiento, la GT puede tener funciones y utilidades adicionales a la de difundir información. Facilita que el médico se plantee el problema del paciente, un objetivo terapéutico, la selección de unos tratamientos (incluidas las opciones no farmacológicas) de elección y otros alternativos. En este recorrido, el médico practica las habilidades fundamentales que requiere la prescripción razonada y responsable. De esta manera, la GT contiene de manera implícita una función formativa en el marco de la práctica clínica habitual que bien pudiera dar lugar a su inclusión en programas de formación continuada sobre terapéutica en Atención Primaria.

Por otro lado, el lector de la GT puede comprobar fácilmente la escasez de pruebas científicas sobre la eficacia de la mayoría de las medidas no farmacológicas recomendadas o de información que afecta a la seguridad de muchos fármacos. Esta constatación de incertidumbres puede ser traducida a preguntas que deberían ser contestadas mediante trabajos de investigación.

Nuestro gran reto es conseguir que la GT alcance su principal objetivo: acompañar al médico en la prescripción de medicamentos e intentar satisfacer en la mayor medida posible sus necesidades informativas en la consulta. En la medida que nos acerquemos y consolidemos su utilización, la GT podrá ser una referencia para la formación continuada y la investigación.

Eduardo Diogène, Dolores Rodríguez y Carmen Asensio

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